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Colección O  







La boda de los ratones

Margarita del Mazo & Lisa Kaser
14,00 € | 978-84-9871-374-9
40 págs. | cartoné | 25x23 cm |
marzo 2012

—No te casarás con un ratón negro, feo y esmirriado.
Te casarás con el más fuerte del planeta,
y ese no lo es –dijo, señalando al ratón.
 
De esta forma airada reacciona el emperador de los ratones de La Conchinchina cuando su hija, una preciosa ratona blanca como la nieve, se presenta de la mano de un ratón gris oscuro casi negro. Convencido de que lo que tiene ante él dista mucho de su exigencia, ofrece la mano de su pequeña al Sol.
Sin embargo, el Astro Rey no tardará en sacarlo de su error. —¡No…! Yo no soy el más fuerte… A partir de este momento, el relato inicia un divertido y aleccionador periplo, con el que el emperador irá descubriendo que no hay verdades absolutas. La consideración de lo que es, o no, bello, fuerte… está sujeta a múltiples miradas, tantas como individuos.
La boda de los ratones es una reinterpretación de un cuento muy antiguo. Aparece ya en el Panchatantra (lib IV, cuento IX; pp. 312–318). Un monje transforma una ratona en muchacha para llevársela a casa; cuando está en edad de tomar novio, el monje hace traer el Sol, el Viento, los Montes, pero ninguno es de su satisfacción porque siempre hay uno superior al anterior. Sin embargo, cuando llega el ratón, porque confiesa que él puede horadarlo, la joven se enamora del de su especie.
La conclusión a la que se llega en el Panchatantra es que nadie puede evadirse de su condición natural: “Después de haber rehusado por marido al Sol,a la Nube, al Viento y al Monte, volvió a su especie; el impulso natural es invencible” (p. 318), tal y como le sucede finalmente a los dos ratones de este cuento.
 
En esta versión de Margarita del Mazo, el divertimento para el lector radica en que tiene acceso a información que el emperador desconoce. La autora lo hace partícipe de la trama, ya que el relato le atribuye un rol de cómplice. Es a él, y no al emperador, a quien se le revela la continuidad de la relación entre la hermosa ratona y el ratoncillo esmirriado, y los verdaderos motivos por los que cada pretendiente rechaza casarse con su hija.
En efecto, el Sol no miente cuando admite que considera más poderoso al nubarrón. Tampoco este falta a la verdad cuando apunta al viento, quien, a su vez, erige como más fuerte a la montaña, que acaba señalando al árbol, y este finalmente al elefante, animal que, como todos saben, manifiesta terror a…¡los ratones!
Sin embargo, todos ellos ocultan al emperador que están enamorados y, al igual que la ratona, no están dispuestos a renunciar a este sentimiento. (Y esta es la verdadera razón, solo conocida por ellos y el lector.) El emperador actúa sin conocer esta información, lo que visto desde fuera lo pone en una situación risible. Hay intencionalidad en ridiculizarlo, a modo de reprobación a su despotismo. Luchar por conseguir lo mejor para los nuestros es elogiable; pero lo es mucho más, respetarlos cuando sus decisiones no coinciden con lo que desearíamos para ellos: lo que hace feliz a uno puede suponer la infelicidad del otro.
En definitiva, este relato incide en que todo en la vida es relativo. Nada es lo que parece y las apariencias engañan. O, más bien, son los prejuicios los que nos llevan a equivocarnos y a no ser capaces de ver en un negro, feo y esmirriado ratón al más fuerte del planeta.
 
Precisamente, las historias que abordan los prejuicios han despertado siempre un “gran interés” en la ilustradora Lisa Kaser. Además, la artista vio “toda una oportunidad” para jugar con diferentes escalas de tamaños en los personajes en el hecho de que la historia transcurriese en un “reino imaginario propio de un cuento de hadas”.
Las ilustraciones están realizadas a mano, por el gusto de la artista por la “relación del lápiz, tinta y acuarela sobre el papel” y quizás también porque su aproximación a la ilustración está influenciada por su experiencia en el sector textil. “Y de ahí mi interés en la textura y la experiencia táctil”, aclara.
Kaser atribuye el “estilo tradicional” en la representación de los personajes y el entorno, al tono narrativo del relato que realiza Margarita del Mazo. No obstante, las ilustraciones realizadas están repletas de detalles “contemporáneos” para remarcar la “atemporalidad” que caracteriza a las fábulas. “Fue un placer absoluto ilustrar esta historia encantadora y conmovedora”, concluye.
 
Texto de Margarita del Mazo
Ilustraciones de Lisa Kaser

+ 3 años
También disponible en: GL
 
 
 

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